La precisión es la motivación del equipo.

Si eres preciso con tu equipo, eres afortunado. La precisión te posiciona como un líder elástico, equilibrado y resolutivo.

Estupendo el párrafo anterior, pero ahora hay que aplicarlo. Ya sabéis que esa es mi obsesión principal: pasar de la palabra a la acción (frase de mi socio, Javier Imbroda).

Eso sí, acción ejecutable, observable y medible. Si no, no es acción. Es algo que ha pasado sin dejar huella. Y sin huellas, no hay camino que seguir. No hay forma de reproducir ese rendimiento o de adaptarlo a nuevas circunstancias de competición.

Lo elástico es duro y flexible.

Actuar elástico es mejor que ser sólido en tus planteamientos. Si eres elástico cuando plantees objetivos, definas las formas de alcanzarlos y construyas tus indicadores de rendimiento para comprobar cómo marchas, tendrás siempre margen para afrontar los retos que tú y tu equipo decidáis proponeros.

La elasticidad implica una firmeza en lo que defináis juntos. Pero una firmeza que permite almodarse a cualquier circunstancia que aparezca y que requiera un cambio de plan sobre la marcha. Tener margen para modificar las planificaciones, hoy día, es la base para tener buenos resultados.

Para ser elástico define con tu equipo objetivos, formas de alcanzarlos e indicadores que os informen de cómo lleváis el trabajo. Así siempre tendréis información actualizada para tomar decisiones que os permitan cambiar de rumbo, si fuera preciso.

Equilibrado es permanecer siempre en el cambio.

Si la elasticidad te permite amoldarte al camino del rendimiento, el equilibrio te permite mantenerte constante en el cambio. Y es que, el equilibrio no es mantenerte en una dirección controlando las dificultades. Todo lo contrario, hay que redefinirlo como la capacidad de mantenerte en “desequilibrio constante” sin desistir en el intento y con resultados de mejora progresiva.

Para ello, tienes que analizar cada pequeño detalle que te ofrece la información procedente de una actuación elástica. Las decisiones que provienen de actuaciones elásticas, te ayudarán a reconocerlos, tratarlos con objetividad y especificar para que situaciones son válidos, pues los pequeños detalles, no valen para todas las situaciones. Son muy depedientes de las condiciones en las que se ha dado el rendimiento y no se pueden estandarizar para futuras acciones.

Para tener equilibrio e insistir en el rendimiento, no pases por alto los pequeños detalles de las decisiones elásticas que has tomado junto a tu equipo.

Resolutivo por encima de todo.

Elástico hasta el infinitivo e insistente hasta la saciedad. Sí. Pero solo si de verdad aportas a tu equipo. No importa que te debas de mantener constantemente equilibrado en la búsqueda de soluciones de rendimiento ante la falta del mismo. Lo importante es que en cada una de ellas, puedas dar un paso más y los menos posible atrás.

Si las soluciones ofrecen nuevos pequeños detalles que han aportado más equilibrio del que se venía teniendo, el equipo estará en sitonía con el trabajo que se viene realizando. Cuando las soluciones aportan nuevos pequeños detalles de rendimiento pero, al mismo tiempo, también generan disminución de otros pequeños detalles que hacen que en el computo general, se siga sin conseguir el resultado perseguido, nos harán peder resolutividad. Y si la perdemos, perdemos credibilidad con el equipo.

Para ser lo más resolutivo posible, dentro de una situación de rendimiento, procura que tus decisiones elásticas y equilibradas, sumen pequeños detalles de rendimiento que no deterioren los que ya funcionan.

Estírate, equilíbrate y resuelve. Y aún así, puedes no conseguirlo.

Es decir, que con todas estas acciones reales y que se pueden ejecutar desde el primer momento, puede que no tengáis rendimiento. Puede que no alcancéis el éxito pretendido. Incluso, puede que quedéis señalados como poco eficaces.

Podemos actuar como unos líderes elásticos con información e indicadores objetivos, que toman decisiones equilibradas en todos los momentos de competición o de nuestro trabajo, que suman al computo global de nuestra forma de hacer pequeños detalles de rendimiento que no estropean a los otros detalles que ya vienen funcionando bien y, a pesar de ello, no alcanzar el resultado final esperado.

Pero, siempre sabremos qué hemos hecho. Qué hemos trabajado y cómo eso ha influido en el resultado final. Habremos acumulado una experiencia que nos hará decidir, en próximas ocasiones con una intuición guiada mucho más completa. Cada vez será más fácil saber cómo afrontar situaciones de rendimiento parecidas.

Eso sí, no olvidemos algo: nunca estaremos preparados del todo. Por muchas experiencia elástica, equilibrada y resolutiva que hayamos conseguido acumular, siempre habrá una nueva situación que lo cambie todo. Así es el rendimiento, se comprime y se expande, de mil maneras diferentes. Por eso engancha. Feliz 2018.

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2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Isaac dice:

    Muy interesante y productivo el artículo, Gracias

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    1. Javier de Miguel dice:

      Gracias a ti por leerlo Isaac. Un cordial saludo.

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