Dependes de tu equipo para tener credibilidad.

Es una cuestión que tenemos que tenerla clara. Sin equipo, no somos nada. Me refiero a todos los profesionales que tenemos que trabajar con un equipo.

Son los profesionales los que ponen en juego todo lo que pensamos o todo lo que pretendemos realizar. No importa nuestro nivel de conocimiento, dedicación y actitud. Si no contamos con ellos, no habrá éxito.

La simpatía no está reñida con el conocimiento.

Ser un ratón de laboratorio no está reñido con relacionarte con tu equipo. Puedes ser un gran técnico en tu campo. Un conocer exquisito de tu producto o servicio. Un gran gestor de tus recursos profesionales y estructurales. Pero eso no te da derecho de mando y seguimiento “ciego”. Ni tampoco lo necesitas.

Tus ideas y conocimientos tienen que despertar interés en los profesionales que trabajan contigo. Tienen que hacerles más creativos, más innovadores, más autónomos, más eficaces, más eficientes.

Tu conocimiento tiene que posicionarte como un referente sólido, no intermitente.

Tus ideas, o tus conocimientos, tienen que posicionarte delante de tus profesionales y no permitir que te hagan visible solo de vez en cuando. No sirve nada que rindamos “por dentro” cuando tenemos que tener resultados por fuera. Así que ahí afuera, se te tiene que ver. Se tiene que notar que lo que sabes suma a tu equipo. Se tiene que palpar. No puede ser un intangible.

La dedicación sin control no tiene sentido.

Tu equipo no necesita horas, necesita dedicación. Necesita tiempo de calidad y que esa calidad se vea. Que se haga notar porque realmente se puede comprobar que ayuda al equipo, mientras que el equipo, al mismo tiempo, ve como pierdes el sentido del tiempo por alcanzar esas soluciones de rendimiento.

Las soluciones de rendimiento son decisiones que ayudan al equipo a mejorar y que hacen real la dedicación. Cuando un equipo de profesionales convive con un profesional que tiene esta equilibrada dedicación, copia de forma inconsciente un modelo de actuar que potencia la identidad de equipo, reforzando la cohesión y las acciones coordinadas.

Actitud: saber competir.

Es el cemento del conocimiento y la dedicación. El saber (conocimiento) y el hacer (dedicación), se unen por la actitud. Se puede usar el conocimiento, gracias a una adecuada dedicación, pero solo pueden ambas perdurar en el tiempo, gracias al pegamento de la actitud.

La actitud mantiene activo el conocimiento y la dedicación cuando los resultados no permiten avanzar.

Dice nuestro socio en MindCompanySport, Javier Imbroda, que el resultado se comprime y se expande.

Me parece una frase muy interesante y acertada. Los momentos del rendimiento dependen de los resultados que conseguimos, los datos asociados a esos resultados y las situaciones específicas donde aparecen esos datos. La actitud es la que nos impulsa a trabajar estos tres elementos.

Comprometidos con el compromiso.

Y así, poniendo sobre la mesa conocimiento, dedicación y actitud, crece la relación mutua entre profesionales que tienen un rol de dirección y profesionales que tienen roles dentro de un equipo.

Crecer significa que van optimizándose los canales de comunicación y los procesos de actuación, de forma continuada y precisa. Es decir, las “formas de hacer” se perfeccionan en base a las decisiones que se toman, según los resultados que se van consiguiendo.

Por tanto, no es algo que nazca de la nada, de la espontaneidad o del intangible. Es mucho más simple, y a la vez, complicado de conseguir:

  • Mejora tu conocimiento para encontrar nuevas ideas dirigidas a conseguir el éxito de los objetivos de tu equipo.
  • Dedícale el tiempo necesario para aterrizarlas en acciones medibles y observables por todos los profesionales.
  • Mantente activo comunicando e interaccionando con tu equipo, para aplicar tu conocimiento y dedicación a través de la toma de decisiones medibles, de manera que los resultados, sean los que sean, no impidan vuestro camino hacia delante.

El equipo lo nota y te devuelve credibilidad.

Si pones estas formas de hacer observables sobre la mesa, en tu día a día con ellos, el equipo hablará. Hablará en su forma de comportarse, en su forma de preocuparse, en su forma de rendir, en su capacidad de insistir tras las dificultades.

Y también, en su forma de relacionarse con su líder. La credibilidad es el regalo que el equipo tiene para aquellos profesionales que saben llevarles a cotas de rendimiento máximo. Se entregan al objetivo conjunto para alcanzarlo y superarlo. Y no es un intangible. Todo lo contrario, tienes los comportamientos aquí descritos. El resto depende de ti.

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