Heavy skills: eficacia estratégica.

Siempre queremos ser mejores estrategas. Es algo que hemos halagado en los entrenadores deportivos, en los grandes generales militares que aparecen a lo largo de la historia o en los líderes destacados del sector empresarial. En definitiva, en las personas que logran sus objetivos, mostrando una gran capacidad a la hora de desenvolverse en situaciones de máxima exigencia.

Y es que la estrategia no es una soft skill. Es una heavy skill. Es una habilidad compleja, con mucho peso a la hora de conseguir un objetivo y con mucha exigencia a la hora de ejecutarla. No vale con pensar y hacer. Va más allá.

Ese más allá he tenido la oportunidad de probarlo con Sergio Scariolo, actual seleccionar nacional de baloncesto. Realizamos un test, junto a él, en la pista de baloncesto de nuestra sede de Reserva del Higuerón Resort, supervisado por nuestro socio del método MindCompanySport Javier Imbroda. Incalculable la experiencia.

Lo primero planificar.

Lo primero que hizo Sergio Scariolo fue estudiar el objetivo que tenia que conseguir. Revisó, detenidamente, lo que le propusimos y, desde el primer momento, ya detectó que era muy complicado de alcanzar.

Muy lógico este primer paso que realizó, porque la eficacia estratégica se entrena en la pista proponiendo durante el entrenamiento, tres tipos de objetivos:

  • Objetivos alcanzables.

Se proponen para situaciones habituales de la empresa. Son comparables a los objetivos habituales que preparan los entrenadores deportivos para las sesiones de entrenamiento.

  • Objetivos de dificultad media.

Se proponen para situaciones habituales de competición entre empresas. Éstos suelen diseñarlos los entrenadores deportivos cuando, durante las sesiones de entrenamiento, buscan simular situaciones de competición real.

  • Objetivos de máxima exigencia.

Éstos aparecen. No suelen proponerse. Ocurren en situaciones empresariales que requieren adaptación constante y llegan sin avisar. Los entrenadores deportivos intentan “predefinir” estos objetivos para afrontar las competiciones deportivas, aunque no suelen conseguirlo y los aceptan, tal y como llegan, preparando sobre la marcha las acciones para afrontarlos.

Así que, viendo la complejidad del objetivo, el actual seleccionador nacional decidió realizar un breve test al equipo con el que tenia que trabajar, para preparar las acciones a realizar de cara a poder alcanzar el objetivo planificado. Por cierto, ninguno era jugador profesional de baloncesto. De hecho, eran de diferentes deportes.

Éste es otro parámetro de trabajo de la eficacia estratégica que se prepara después de tener creados los objetivos: el diseño de las acciones que tengo que realizar para conseguirlos. En las organizaciones se denominan procesos de trabajo.

Los procesos de trabajo son el “qué vamos a hacer” para llegar al objetivo. Pero en detalle. Sin dejar ningún cabo suelto. Hay que concretar cada acción con la máxima precisión, de manera que a la hora de ejecutarlas el error sea mínimo, mejorable o redefinible en una siguiente ejecución. No hay nada más que hablar sobre ellas, porque su dificultad está, precisamente, en hacer lo anterior. De hecho, la precisión con la que diseñan los ejercicios de una sesión deportiva los entrenadores deportivos, es la clave y la base, innegociable, para que esa sesión funcione.

Y de ahí, de esa observación y definición de acciones, el seleccionador nacional, definió el parámetro clave de una planificación eficaz, tal y como la entendemos en MindCompanySport: los indicadores de resultados.

Los indicadores de resultados deben de estar asociados a cada acción (proceso de trabajo) y nos informan de qué resultado parcial o total (depende de cuándo los revisemos, si durante o al terminar su ejecución) estamos consiguiendo con las acciones diseñadas para alcanzar el objetivo para el cual, hemos preparado la planificación.

Sin los indicadores, no podremos saber cómo vamos, iremos a ciegas y nos lo jugaremos todo a una carta. Por eso los entrenadores deportivos, tienen la capacidad de adaptar sus entrenamientos, previamente diseñados, sobre la marcha. Porque tienen claro dónde mirar para saber si el ejercicio marcha bien. Tienen claro sus indicadores de resultado.

Toca hablarlo con el equipo.

De nada sirve una gran planificación si no sabemos hablar con el equipo. Hablar con un equipo, requiere mucha toma de consciencia de la forma en la que lo hacemos y cómo lo hacemos.

Nuestro socio Javier Imbroda, todo un experto en esto de comunicarse con equipos de alto rendimiento, resalta que la clave está en la credibilidad de lo que transmites.

Y en MindCompanySport hemos encontrado que si a la credibilidad, le sumas nuestra secuencia de comunicación 3/1 (por cada tres mensajes, un refuerzo) y el contacto visual continuado mientras hablas al grupo o a un profesional en concreto, entonces tendrás garantizada una comunicación de alto rendimiento con tus equipos y profesionales.

Pero claro, tienes que conseguir credibilidad antes de comunicar con la secuencia 3/1, de lo contrario, lo que digas no será valorado. Para conseguir credibilidad siempre comenta, Javier Imbroda, que hay que manejar, de forma objetiva, tres cuestiones:

  • Primero, el conocimiento real y práctico.

Tenemos que estar formados y preparados para aplicar ese conocimiento. No vale con contar teorías, porque el equipo sabe que lo que hablas, no llega. Es humo. No va a pasar en la pista o en el puesto de trabajo, porque allí, funciona todo diferente.

  • Segundo, la dedicación.

Pero no de horas y horas, sino la dedicación de calidad. La que te permite alcanzar el éxito mediante la repetición y modificación del esfuerzo continuo por tu equipo, y por el resultado que quieres alcanzar junto a él.

  • En tercer lugar, y último, la actitud.

Estar siempre dispuesto a rendir y ser un modelo de rendimiento; escuchar siempre al equipo y todo lo que sus profesionales nos pueden aportar; o mantenernos tomando decisiones ante el cambio constante de los resultados de nuestras acciones. Esta es la base para tener una actitud “creíble”.

Curiosamente, Sergio Scariolo, durante todo el entrenamiento, utilizó los tres puntos anteriores para comunicarse con un equipo “novato”, que enfrentaba un reto altamente complicado. Con su conocimiento preparó al equipo con algunas rutinas previas a la ejecución de su planificación. Con su dedicación, siendo el primero en rebotear y recoger balones para ayudar a la ejecución del objetivo, disminuyó la distancia de comunicación entre el equipo y él. Y con su actitud, siempre buscando una nueva solución para que fuera más cómoda la ejecución del ejercicio y más exitosa, mejoró la disposición del grupo con las acciones que estaban entrenando para conseguir ejecutar con éxito la planificación. Esto es lo que nuestro socio Javier Imbroda denomina compromiso y que nace de la credibilidad de tus acciones como entrenador o dirigente.

Ahora, tienes que tomar decisiones.

Ya tienes una planificación. Y tienes un estilo de comunicación basado en el compromiso creado por la credibilidad que tienes en tus “formas de hacer” y en cómo lo comunicas (secuencia 3/1 y contacto visual). Ahora, decide.

Ahora no te quedes parado estudiando si la decisión te va a llevar al éxito o al fracaso. Si los riesgos son altos o son bajos. Si tu equipo lo va a entender o no lo verá con buenos ojos. Si va a afectar a muchos o a pocos profesionales, generando un motín en el grupo. No, no puedes pararte a hacer esto. Y menos después de una planificación comunicada, perfectamente y con todos los detalles, desde la credibilidad.

Ya no puedes romper el compromiso generado con tu equipo. Ahora toca evaluar cada situación que ocurra, tras ejecutar tus acciones planificadas, con los indicadores de resultado que tenías asignados a cada una de ellas, y decidir, en función de las circunstancias, qué vas a hacer.

Sergio Scariolo, tomó una media de dos decisiones por cada intento de ejecución de su planificación. Y en cada una de ellas, evalúo los datos de la anterior, las circunstancias en las que se dieron esos datos y utilizó una intuición guiada, por esos datos, para tomar decisiones que mantuvieron o mejoraron el resultado del anterior intento.

Eficacia estratégica.

Así, uniendo una adecuada planificación, con una comunicación eficaz y una toma de decisiones guiadas por una intuición basada en datos reales, es como se puede conseguir la eficacia estratégica. Es decir, la capacidad de tomar decisiones que permiten superar un resultado inicial, utilizando la misma estrategia, modificarla en pequeños detalles o cambiarla por completo sobre la marcha.

Si esto es una soft skills, no quiero ni pensar qué será entonces el liderazgo, la dirección de equipo, la sincronización, la cohesión, la coordinación… Vamos a tener que empezar a diferenciar entre las soft y las heavy skills, porque en el deporte no se entrena igual un pase, que una situación táctica. Un ejemplo: el pase es una habilidad básica que forma parte de la táctica, una habilidad más compleja, compuesta por muchas habilidades básicas.

En la empresa, ocurre igual. Las soft skills (en nuestro caso planificación, comunicación y toma de decisiones) forman parte de las heavy skills (estrategia, liderazgo, dirección de equipo…).

Nadie ha hablado aún de ellas. Las definiremos y desarrollaremos en próximos posts.

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